El 23 de junio, 2016, la Corte Supremo de los Estados Unidos dictaminó 4-4 sobre las políticas de reforma de inmigración propuestas por el presidente Barack Obama, preventando su administración de poder proporcionar alivio de expulsión a millones de familias inmigrantes alrededor del país. El fallo desfavorable sobre las políticas, la DAPA y ampliado DACA, sigue una batalla legal interminable (EE.UU. v. Texas).

En noviembre de 2015, el juez Andrew S. Hanen de la Corte de Distrito de EE.UU. para el Distrito Sur de Texas en Brownsville emitió una orden judicial contra las dichas políticas junto con 26 estados, alegando que violan las leyes federales de inmigración. Después de haber sido retenido en el Quinto Tribunal de Circuito de Apelaciones, el caso fue llevado a la Corte Suprema en enero pasado para revisión judicial.

La decisión negativa de la Corte Suprema de EE.UU. v. Texas dio un golpe a la posibilidad de extender un estatus legal temporal a más de cuatro millones de inmigrantes indocumentados. Ahora, muchos se enfrentan a la amenaza de un aumento de las redadas de deportación y los ataques del lugar de trabajo a causa de su situación legal. La aplicación de las políticas de inmigración propuestas por Obama habría permitido a los inmigrantes indocumentados a solicitar permisos de trabajo y otros recursos vitales.

A pesar del fallo desfavorable sobre la DAPA y ampliado DACA, la política original de DACA (2012) se mantiene intacto, proporcionando un alivio temporal a los jóvenes indocumentados que entraron al país antes de cumplir los 16 años y antes de junio de 2007.

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